Rodrigo González inaugura el ciclo “La voz:rostro invisible”

“Si más gente cantara junta seríamos mejores ciudadanos”

Conversar abiertamente con Rodrigo González debe ser como escucharlo cantar. Una experiencia de relajo y agrado, como juntarse con un amigo y reírse quizá de que aún no ha visto una película musical como Singing in the rain. Nos juntamos en un café para conversar de la importancia de sacar la voz, y para invitar al primer concierto del ciclo organizado por Holo Jazz donde anuncia un paseo por un repertorio de canciones que conoce y transmite su belleza. “Una propuesto desde el ser cultor como yo, al ser creador, como son otros”, cuenta el crooner chileno que empezó a los 40 años a cantar de manera más formal pero que siempre lo ha hecho, partiendo incluso en coros.

Comencemos hablando de la experiencia colectiva de la voz

El coro es una orquesta vocal, es un equipo. Cuando trabajaba en el coro, teníamos una experiencia grupal maravillosa. Es una cosa muy humana, y una experiencia formativa muy buena. Yo siempre le digo a mis amigos que trabajan en escuelas de música que todos debieran participar de un coro.

Hay muchas iniciativas de coros ciudadanos ahora

Eso es bueno. Es que cantar, y no me refiero al arte de cantar, sino al “estar en el cantar”. Tiene una cosa vinculante, tranquilizante, emocionante que nos hace estar en armonía. Por eso uno dice “el que canta su mal espanta”, porque es cierto. Si más gente cantara junta seríamos mejores ciudadanos. Lo he visto en mi experiencia coral. Se genera una onda, una cordialidad, el querer estar a tono, saberse las letras… Y eso está antes del cantar bien o cantar mal, es un vehículo de vinculación con tu par. Yo partí cantando en un coro de iglesia, soprano, y éramos un grupo, tonteábamos, y es una vinculación que traspasa lo musical, y que también implica una disciplina.

Todos podrían cantar

Todos cantamos, pero no todos somos cantantes, y así como todos podemos escribir y no somos escritores, o contar una historia sin ser actores. Es una característica que nos pertenece a todos. Otra cosa es hacer de eso “el arte de”. Y el medio en general no hace la diferencia en eso. Es decir, alguien es entonado y se dice “Oh, es cantante” y no. Entonar una canción no es cantarla. Hay muy buenos cantantes o intérpretes que no necesariamente tienen una “buena voz”, o una voz hermosa.

Violeta Parra o Víctor Jara

Claro, eso es un muy buen ejemplo. Ninguna de las dos voces son especialmente bellas, pero una interpretación de “Gracias a la vida” es magistral, única, soberbia. Muchos temas de Violeta Parra en la voz de otra persona, y que tienen mucho mejor calidad vocal, salen fomísimo porque no está eso. Y Víctor también, es melódico y sus letras hermosas.

¿Cómo se relacionan los cantantes en Chile?

Yo los he ido a ver a todos. Somos buen público. Diría que nos falta hacer más cosas en conjunto. O sea, creo que este proyecto debiera haber salido de nosotros, pero no es una crítica, sino un más bien un llamado.

¿Y vas a las jam?

No, no voy porque básicamente siento que los cantantes no tienen mucha cabida.

¿Cuál es la importancia de publicar un disco?

No tiene mucho sentido la verdad. Yo pensé, cuando los hice, que eso iba a significar un pasaporte pero no lo fue tanto. Yo creo que no he hecho circular mi música lo suficiente. Me responsabilizo. Quizá un poco frustrado de que nadie los pesca, nadie los pone. Yo tengo muchos discos de cantantes y no los escucho ¿Les habrá servido a ellos? Habría que preguntarles. Si es así, qué bueno. Yo quizá no lo he sabido utilizar de esa manera. Prefiero invertir mi tiempo, energías, ganas y contactos para hacer cosas en vivo. De hecho hice un disco que está ahí parado, porque no me convence qué voy a hacer con él.  Pero la experiencia de grabar es tensa, muy demandante y entretenida.

¿Hay algo que no te guste hacer?

Le tengo miedo a ensayar. Y algo incómodo es buscar pega, porque es complicado y raro que te encuentres con alguien que tenga la voluntad de hacer algo. Es negociar. Y ahí es cuando el arte y la cosa económica se trasponen. Me encantaría tener un agente que hiciera eso. Siendo productor de actividades, he tratado de ser generoso, pero también es desgastante. Y en este afán de generar redes, de pronto no ha resultado tan fluido como me hubiera gustado.

¿Tienes algún estilo musical pendiente?

Todos. Yo por ejemplo sería feliz de cantar salsa. Me encantaría cantar salsa… o tango. Nunca lo he hecho. Cantar más en castellano, incluso si para eso significa salirse del jazz… yo no estoy casado con el jazz. La música para mí es desafío. Desafío porque como yo baso lo que estoy haciendo en algo más performativo, es un desafío desnudarse. Es un, por letras, por armonías, por tu capacidad vocal, por lograr que vaya gente a tu presentación, y a ratos es cansador y energizante.