Andrea Gutiérrez : “Hace falta una Nina Simone en Chile”

Por Gabriela Álvarez y Miguel Vera-Cifras

Actriz y Cantante, Andrea Gutiérrez ingresó al campo del Jazz, consciente del reto que asumía. Es la primera egresada de canto en la Escuela Superior de Jazz, cátedra dictada por Omar  Lavadie. Desde su  ingreso a la escuela (2012) comenzó a cantar invitada, en algunas ocasiones por Christian Gálvez, en las variadas actividades musicales y sociales que se  realizaban en la Escuela Superior de Jazz y además con los distintos ensambles que armó desde su entrada a dicha Escuela. Su formación como actriz la hizo en el Teatro Camino, pero su fascinación por el canto y la improvisación la llevaron rápidamente a incursionar en la música tomando clases con Ángela Lemus, Francesca Ancarola y Karen Rodenas; posteriormente con Jorge Díaz, Francisco Saavedra y Yasmina Zack. En su corta carrera ha participado de algunos festivales de Jazz y eventos relacionados al mismo, tales como Festival de Jazz de la Patagonia, de San Miguel, Graneros, Jazz a la Ciudad, Jazz Blues y más. Es la vocalista de un cuarteto que lleva su nombre, con quiénes lleva 2 años trabajando, participando en la mayoría de los eventos mencionados.

Dotada de una hermosa voz, amante del estudio y con un punto de vista agudo y certero, Andrea Gutiérrez se perfila  hoy como una de las figuras más interesantes en la escena musical chilena ligada al jazz. Sus atrevidos apuntes en Facebook (“Primero está el estudio, y luego muestro escotes” se puede leer en uno de ellos) así como su perseverancia (“contra viento y marea, y todos los terrores posibles, he dado hoy, mi examen de egreso”) la han llevado a ser una de las más incombustibles artistas cuyo camino propio y esforzada trayectoria ya comienza a dar frutos. En la actualidad se encuentra preparando sus composiciones propias para poder grabarlas el próximo año. “Llevo tres años componiendo, soy muy autocrítica, me he demorado, pero saldrá a la luz pronto, espero “!!

Recientemente,  el programa Holojazz contó con su presencia para el  ciclo “La voz: rostro invisible”, presentándose el 30 de agosto pasado en un memorable concierto realizado en Sala Máster de la Radio Universidad de Chile. Allí compartió escenario con el trompetista Alejandro Pino y los pianistas Diego Ortiz y Valentino Baos, en un hermoso trabajo basado en la interacción entre su voz como instrumento y los instrumentos como voces (flugelhorn y piano). “Armamos algunos momentos de duetos, y otros todos juntos. Tomamos algunos standards, repertorio latinoamericano y parte del disco Atmósfera de Pino y Baos. El resultado de varias sesiones de trabajo fue muy gratificante y creativa”, afirma Andrea satisfecha.

Desde su experiencia como actriz y cantante, ¿Cómo te gustaría que fuese la escena del jazz en Chile?

Me gustaría que hubiera más solidaridad entre nosotros. La cantante, por lo general, debe estar a cargo de todo: relaciones públicas, publicidad, organización, etc.; los músicos, en cambio, por lo general llegan a tocar sin involucrarse demasiado en otras cosas. Yo comprendo que no siempre son la cara responsable o directa de un determinado proyecto, pero también son parte del trabajo grupal y, además, es también una pega para ellos. Yo echo de menos más unión, más solidaridad  y generosidad, sobretodo más escucha entre nosotros.  He tenido grandes compañeros, pero a veces he visto en otros, esa posición. Me gusta el trabajo colectivo que en el caso del Teatro – que es algo que conozco- se da de forma natural y funciona. Hay harto machismo también, y por lo general., Los proyectos son constituidos sólo por instrumentistas, no siempre se considera a los cantantes, en los proyectos de Jazz, sería bueno que nos considerarán también más en los mismos, también somos un instrumento.

Que rol, crees, tiene un artista y específicamente una cantante en nuestra sociedad?

 Creo que una cantante debe tener una posición frente a la realidad que vive, hablo de un canto opinante e independiente. No se trata solamente de construir  un objeto estético formalmente atractivo sino también de tomar posición frente a ciertas cosas, apostar por algo,  hablar y cantar por sí misma, señalando algo de su historia personal, de su tierra, de su gente…sin depender más que de su arte y su valor como persona para salir adelante. Buscar una identidad, en tu voz, desde tu pensar y tu sentir. Hacer tu arte honestamente y compartirlo, trasladarlo, hacer que el Jazz vaya a la calle a la Cárcel a las universidades, colegios, donde no llega, que no sea para una elite y que intervenga socialmente, dentro de lo posible.

¿Y crees que hay suficiente apoyo al artista en Chile?

 No. Lo que pasa es que la cultura no resulta importante para los políticos. Además, no hay líderes que nos representen. La cultura no tiene prioridad alguna en las propuestas de los candidatos. Por otra parte, no hay grandes aportes gubernamentales para los artistas chilenos y, por lo mismo, eso nos obliga a verbalizar nuestra opinión que muchas veces pasa por la descalificación inmediata como si una hablara esto sólo de picada o por algún resentimiento. Como Cantante una tiene que hacer de todo a niveles de gestión, convocar, organizar, buscar financiamiento y administrar, lo cual es una gran pega. Estamos en un país donde no hay apoyo a los artistas. Hay que estar en constante búsqueda y autogestión para salir adelante, lo cual es difícil si pensamos en que los festivales de jazz siempre llevan a los mismos músicos de siempre con lo cual el espacio para la acción y la renovación se reduce muchísimo.

 En este ciclo organizado por Holojazz la voz es un rostro invisible y para ti ¿qué es la voz?

 La voz es para mí una la prolongación de mi alma, un instrumento versátil, cercano, completo y liberador. El pincel con que dibujo lo que pienso y siento.

 ¿Cómo crees que una cantante construye su identidad musical?

 Creo que la identidad musical de una cantante debería construirse desde el sonido, de la manera más honesta posible. Un sonido prolijo, estudiado, cultivado junto a un repertorio bien escogido, con un fraseo propio que exprese quien es una, musicalmente hablando. Para una cantante de Jazz acá en Chile utilizar el Scat  e  improvisar es un sello distintivo y personal, pues no hay muchas cantantes que lo usan en su ejecución. Es un área poco explorada e interesante. La parte externa, la pinta, también importa, siempre que vaya de acuerdo al proyecto musical, porque a veces ahí aparece lo de la apariencia física de manera superficial, y no  debería ser prioritario si hablamos de identidad musical netamente.

 ¿Existe para ti una escena de jazz vocal que esté diciendo algo al público en Chile?

 Según yo he visto, hay intérpretes que están haciendo sus propias creaciones y eso es decir, y mucho. De todas formas, por todo lo que hemos vivido como país, siento que hace falta una Nina Simone en Chile; nos falta una revolución…  completa, una figura imponente como ella, que hable sobre  muchos temas vitales, que desde una tribuna pública podría ser un aporte un agente modificador. Mi visión  es parcial pues probablemente no conozco todo el circuito a cabalidad (llevo poquito tiempo en esto), me doy cuenta de que lo que mueve es un sonido que hable de algo, que ojalá libere de  ataduras. Personalmente no me interesa la música que no dice nada a nadie, ni pretendo parecerme a  una cantante yankie. Yo quisiera que nuestra música dijera algo a la gente.