Luz Cuadros, Ensamble de Luz. “Mi tarea es abrir caminos artísticos”

Por Claudio Pereda y Miguel Vera-Cifras

Abril da inicio al ciclo “Poéticas de la música en Chile”, realizado por el programa Holojazz y que cuenta con el apoyo del Fondart 2018. La propuesta es abrir espacios para conocer miradas y trabajos musicales que -a partir de conceptualizaciones artísticas novedosas, invitan a recorrer caminos poéticos atractivos y diversos.

Ensamble de Luz es la agrupación que da inicio al ciclo. Se trata de un sexteto liderado por Luz Cuadros, clarinetista que antes de este proyecto cuenta con un reconocido paso como líder y sesionista de proyectos de fusión y música latinoamericana. Con un disco a su haber, llamado “Desestructuras”, Ensamble de Luz desarrolla el concepto de los “conciertos-obra”, en el que -según explica la artista- “sin decirlo, que ir a un recital sea como ir a ver una película”.

Para eso, sus presentaciones incluyen distribución de poesía, tratamiento dramático e integración de distintas herramientas artísticas.

Cuadros posee estudios con reconocidos maestros como los chilenos Marcos Aldana y  Jorge Arriagada, además del brasileño Itiberê Zwarg , entre otros nombres destacados. Suma estudios en Brasil y en Francia, todo lo cual le ha permitido experimentar con la composición y crear el proyecto que hoy encabeza.

Ha participado en grupos como  La MoleStar Orquesta, Julius Popper y Tizana. Con Ensamble de Luz prepara un segundo disco, nuevas presentaciones en el país y una gira por Francia.

La fecha para el ciclo “Poéticas de la música en Chile” se desarrolla el Miércoles 18 de abril a las 21,45 hrs. en la Sala Máster de radio Universidad de Chile. La entrada es gratuita.

¿Cómo ha sido la historia del Ensamble de Luz?

– Nuestro trabajo comienza más o menos desde el año 2010 con exploraciones compositivas mías. Si bien he estudiado mucha música y armonía, hasta ese momento no tenía estudios de composición, pero me lancé porque sentí que andaba con muchas ideas.

Eran cosas que no escuchaba en ninguna parte y me empecé a formar un hábito y a guardar material. Por una parte lo pasaba muy bien, pero por otro lado era un tormento: sentía que había mucho arte y no era posible compartirlo. Así es que me aventuré, postulé a un Fondart y lo gané.

Eso me permitió trabajar con tiempos acotados, reunir gente y echar a andar el proyecto del ensamble. Y el principal criterio de búsqueda fue por las sonoridades que se necesitaban, nunca me limité a pensar “oh qué difícil sería conseguir este instrumento”, sólo compuse y fui luego buscando dónde encontrar lo que se necesitaba.

Fue así como en el año 2015 se graba nuestro disco “Desestructuras”, que hasta ahora es el único que tiene el grupo. Al final del año 2016 re-armamos un poco el proyecto, hubo que hacer una re-estructuración de los temas para que quedara en sexteto y ese es nuestro formato actual.

La propuesta que ustedes traen al ciclo de Holojazz se titula “Suicidados por la sociedad”, en una idea basada en el libro del poeta francés Antonin Artaud sobre la relación del pintor holandés Vincent Van Gogh y su entorno. A partir de este antecedente ¿cómo observan la siempre complicada relación del arte con la sociedad?

Existe una especie de condena social a los creadores por ser libres. Antes -incluso- de leer el libro de Artaud, me preguntaba si el artista que decide terminar con su vida no está tomando -en el fondo- una decisión muy propia para seguir desarrollando su espíritu, su creación, ya desde otros lugares, en una idea difícil de entender para la sociedad.

Me parece muy intenso hacer una asociación de esto a través de la música, liberando el concepto moral que hay sobre el suicidio. Si existiera derecho a la eutanasia, por ejemplo, las personas podrían acogerse a esa salida y morir de una manera no violenta, pudiéndose despedir. Debiésemos ser libres de poder quitarnos la vida también. Hoy es un delito.

Un ejemplo de “suicidada por la sociedad” en nuestro país puede ser el caso de Violeta Parra…

Sí. De hecho, se tuvo que ir del país para crecer. Estando aquí se le hizo muy duro. Y cuando se fue, ella dejó a sus hijos en Chile, razón por la cual socialmente también la hicieron mierda. Es un aspecto que a mí toca mucho. Cuando fui a estudiar a Brasil, también dejé a mi hijo aquí. Para la gran mayoría de la gente yo lo dejé abandonado.

La poética de la música puede ayudar a ese camino de re-entender los roles sociales tan demarcados que aún hoy persisten en las personas…

Es que hay que seguir abriendo caminos. Yo no creo en las protestas, para mí no tienen sentido. Si no es con la música, es con la poesía; si no es con la poesía, es con el arte. Otro ejemplo en este sentido es la poeta argentina Alejandra Pizarnik. Ella también se suicidó. Pero su lírica es de una fuerza y de una energía increíbles.

Ustedes están manejando el concepto de los “conciertos-obra” ¿Qué significa y cómo se va dando esa idea?

Uno de los miedos que tenía cuando hacíamos el disco era a quién le iba a gustar. No es cien por ciento jazz, tampoco es cien por ciento música contemporánea, pero no fue hasta que empezamos a dar conciertos que me di cuenta que le podía gustar a mucha gente. Había hasta abuelitos que disfrutaban la música y las presentaciones.

Y ese gusto se basaba en que la gente imaginaba muchas cosas y casi siempre eso significaba que se imaginaban lugares. Me di cuenta de que la música llegaba de manera muy cinematográfica al público. Y a mí me encanta el cine. Pero fue mientras estudiaba en Brasil cuando le puse nombre a eso y empecé a darle vueltas al concepto. La idea es proponer caminos nuevos, creo que la música da para tanto, claro siempre con referencias y con inspiración, pero esta idea no la he visto mucho. Es algo que estamos creando aún, no sé cuál es el puerto aún, pero el camino hacia allá está muy entretenido…

La tendencia de lo que proponen parece que se encamina a liberar la música de los estereotipos…

Es que no alcanza sólo con una herramienta. Eso sí, hay que respetar la música, ella habla, es un ser y hay que escuchar lo que pide. Pero también hay que sumarle más expresiones.

El año pasado estudié en Francia música para cine y comprendí más en torno a cómo la gente entiende nuestra música y que se relaciona a lo que ya comenté: sentirse transportada a lugares. Esa relación tan poderosa nos hace tener ganas –incluso- hasta de filmar una película y sumarla a la propuesta musical.

Tuve la oportunidad también de trabajar con guiones. Todo eso lo ponemos en práctica en el concepto de nuestras presentaciones. Sin decirlo así, pero la idea de ir a uno de nuestros conciertos también puede ser como ir a ver una película.

El cine tiene a la música como un adjetivo. Es decir, bajo el formato de cine se hacen realizaciones musicales. Pero no hay en la música algo equivalente con el cine…

Ahí está, pues: los “conciertos-obra”. Es algo que no existe. Por eso hemos seguido perfeccionando el concepto y hoy estamos trabajando con el director de teatro y dramaturgo Nicolás Fernandois, además del productor Gonzalo Rivas. La idea es postular a fondos, contar con mayores recursos, potenciar el equipo y fortalecer la propuesta.

En el libro “¿Puede hablar el subalterno?”, la filósofa india Gayatri Spivak toma como punto de partida el suicidio de su abuela que la familia oculta por mucho tiempo. Luego, se descubre una carta escrita por la anciana en la que revela lo que realmente quiso decir al quitarse la vida.

Es algo que se relaciona completamente con nuestra propuesta actual. Y es que existe el suicidado por la sociedad o el que simplemente va tras su mundo paralelo arquetípico o el que con su decisión quiere decir algo.

Lo claro es que nuestra sociedad tiene un profundo problema con el tema de la muerte. Te medican hasta más no poder para no fallecer. Y nosotros pensamos que es posible hacer un cambio. Hay que pensar en las nuevas generaciones y en cómo quitarles esa mochila. Hay que despertar, hacer una revolución en este tema. Yo soy mamá soltera y me dedico a la música, o sea, hago un “súper buen negocio” con el arte y la música. Pero creo que mi tarea es abrir caminos. Quizás no tendremos resultados para mí o mis hijos, pero sí para nuestros nietos. Hay que comprometerse a descubrir nuevas rutas para los que vienen.

Miércoles 18 de Abril, 21,45hrs. Entrada liberada

Sala Master, Radio Universidad de Chile

Miguel Claro 509, Providencia, Santiago

Visita www.luzcuadros.cl