Esperanza Restucci y cuarteto Helios

“Buscamos que la gente conecte con la belleza”

por, Claudio Pereda Madrid / Foto, Arturo Pozo Escobar (HoloJazz)

El miércoles 23 de mayo se desarrolla la segunda presentación del ciclo de Holojazz “Poéticas de la música en Chile”. En esta oportunidad la invitación se extiende a Esperanza Restucci y el grupo Helios, con toda su propuesta barroca, que incluye creaciones de grandes compositores europeos.

La presentación recoge distintivas y sorprendentes arias de óperas y obras de los siglos XVII y XVIII. El ciclo entiende que una “poética” en la música implica opciones estéticas, campos sociales y visiones de mundo que los músicos consideran a la hora de llevar adelante su arte.

Restucci y Helios constituyen un ejemplo de la variedad que puede implicar el concepto de “poética”, ya que el camino que recorren implica una revaloración de los antiguo como un encuentro en diálogo con lo moderno.

La propuesta puede verse el citado día, a las 20 horas, en la Sala Máster de la radio Universidad de Chile, Miguel Claro 509, Providencia.

¿Cómo se dio este nexo con el barroco, luego de pasar por el canto independiente y otros estilos?

– Esencialmente, yo diría que se trata de una afinidad de estilo. En la música clásica hay varios y yo me siento atraída por todos. No soy una especialista en barroco, pero se produjo una coincidencia y una cercanía desde el momento en que vuelvo a Chile, luego de estar seis años en Alemania y conozco este proyecto.

Si bien allá estuve más cercana al romanticismo alemán, bel canto y Mozart, cuando conocí esta experiencia recuperé lo que había hecho en Europa en torno al barroco y ahí se produjo la afinidad.
En el mundo de la música clásica es común que los intérpretes se especialicen. De hecho, Helios es un grupo especialista en barroco. No es mi caso. Pero, sin duda, se trata de una experiencia riquísima que me encanta vivir. Como señalé, me siento muy cómoda en el amplio abanico de la música clásica.

¿Y cómo ves la relación que existe en Chile entre la música clásica y la gente?

– Pienso que la música clásica traspasa barreras de edades, tiempos, épocas. Su contenido es de muy alta cultura. Todos los compositores clásicos buscaron re-vincular al ser humano con algo superior a través de su música. Por eso es que es una inquietud universal, que debe estar presente siempre en la cultura.

Ahora, claro, en Chile nos encontramos con un problema. No existe mucho desarrollo de este tipo de música. Hay pocos espacios, además, para experimentarla. Pero es algo que se necesita.

Nuestro país está falto de hábitos de alta cultura, en los que se ofrezca un espacio de descanso, de contemplación, de vida interior en medio de la vida cotidiana, cosas que se logran con este tipo de arte, ya sea a través del canto lírico, un cuarteto de cuerdas o una orquesta. La idea es llegar a que la gente necesite esta experiencia.

La escena cultural en Chile es distinta, compleja y difícil. Pero es un trabajo que se debe hacer. Toda sociedad requiere contenidos culturales sublimes. Para eso debemos trabajar con altos estándares de calidad, pero también con vocación de formar audiencias, lo que requiere -a su vez- mucha energía.

La interpretación de la música clásica es un trabajo individual muy complejo en el que se resucita un contenido hecho en el siglo XVII, por ejemplo. Y se debe saber hacerlo vivir en una época contemporánea, llena de cables por todas partes.

Y con todas esas dificultades, ¿cómo evalúas la recepción de la gente a la propuesta que llevan adelante con Helios?

– Me parece que Chile está ávido de contenidos culturales y artísticos distintos a los que se han venido entregando hasta ahora. En ese contexto, debe reconocerse -eso sí- que la cartelera clásica está enfocada desde un ámbito muy elitista.

Este proyecto busca romper ese prejuicio de que la música clásica es para gente extremadamente seria. No. Esta música es para toda la gente que quiera disfrutarla. Nosotros entregamos una conexión entre las personas y la belleza, esa es nuestra tarea.

La buena recepción del público nos hace ver que la gente sí quiere ver este tipo de propuestas. Que sí le llega, que sí le gusta y que sí lo necesita. Se trata de una formación diversa, más cosmopolita.

¿Y el barroco, en particular, ayuda a esa tarea?

– Si bien creo que con toda la música se puede establecer un cambio importante, efectivamente con en el barroco en particular se producen cosas muy interesantes. Antes, la música estaba muy centrada en generar una conexión con lo divino.

Pero con este tipo de música se empiezan a incluir los sentimientos más humanos. Conflictos personales, amor, desamor, tormentos o escenas religiosas que se manifestaban con emociones intensas. Todo eso hay que trabajar con una interpretación que respete al compositor.

Estoy leyendo un libro de George Steiner que dice “La música es lo mejor que entiende el alma”. Nuestro trabajo es hacer que la música esté presentada de la mejor forma posible, de manera que se pueda dar esa conexión con el público.

No se trata sólo de una interpretación pulcra, técnica o virtuosa. Hay que ser capaces de cumplir con el deber moral de comunicar lo que el compositor quiso transmitir en su obra, porque en la medida que se es fiel a eso, el público más se conecta con la interpretación.

He visto muchas veces que las presentaciones son muy grandilocuentes o se enfatiza mucho la impronta de los divos, todo lo cual es un intenso error de lo que debiera ser la música clásica. Los artistas más sublimes, en rigor son humildes. Y es la humildad lo que le llega a la gente.

Por ello, clave es cómo se transmite este arte que es -esencialmente- sublime. Si se logra llegar al alma, se ha cumplido con el deber.

Uniendo esa idea de Steiner con lo que se busca centrar en esta propuesta de Holojazz, bien podría decirse que “La poética de la música es lo mejor que entiende el alma”…

– Completamente, la música es el mundo de los sentimientos, se basa en los contrastes, en los estados de ánimo, fuerte, piano, suave, rápido, lento, claridad, oscuridad. Se incluye toda esa gama de expresión poética, musical y sentimental.

En la ópera “La flauta mágica”, por ejemplo, Mozart juega mucho con eso. En cada personaje puede verse un arquetipo de sentimientos. La nobleza, el mal, el bien, la ignorancia, lo lúdico, lo anímico. Los sentimientos a todo dar.

Y eso resulta esencial aún en el mundo de hoy, cuando vivimos en una cultura muy insensible. Las personas viven actualmente atrapadas en una tecnología que impide contemplar la naturaleza. Nuestro deber como artistas es recordarle a las personas el mundo de las emociones, de los sentimientos. Claramente, la música tiene una misión. Y ese es nuestro desafío.

Es lo que se nota que hacen ustedes con este proyecto…

– Es muy fuerte trabajar con Helios porque es trabajar con amigos. Nos admiramos entre todos. Nuestros vínculos son muy cercanos. Una dinámica que hemos llevado a cabo es sabernos escuchar mutuamente: mientras más somos capaces de escuchar al otro, más se entiende la música.

Es algo muy difícil, siempre se están escuchando cosas paralelas, la armonía, el bajo, las líneas melódicas paralelas del violín con la voz. Mientras más equilibrado se esté, más mágica es la atmósfera que se logra. Todo eso hace de esta experiencia algo fuera de lo común.